Últimamente se estaba ablandando. Esta vez había sido demasiado confiado.
La incertidumbre hizo que Rain se revolviera en el sofá barato donde estaba sentado. Lo normal es que hubiera tomado un avión para salir de la ciudad la misma noche del trabajo, pero había sido extremadamente complicado. Demasiado complicado. Le costaba creer que todos los vuelos nocturnos que salían de Boston estuvieran completos.
La ciudad, pese a ser una importante urbe de los Estados Unidos, no formaba un núcleo de población tan masificado como otras zonas de la Costa Este. Por eso, el número de vampiros que Boston puede sustentar no es muy grande. Suponía que algún chupasangres habría metido las zarpas en las vías de salida de la ciudad, pero le sorprendió que pudiera hacerlo hasta el punto de bloquear la compra de billetes de todos los vuelos. Y todo por culpa del maldito hijo de puta que no había sido capaz de tenerle arreglada una vía de escape hace tres días, como acordaron. “Charlie” (usar tu nombre real en este negocio nunca fue un buen activo) nunca le había fallado, pero para ser la primera vez, la cagada era importante.
El método habitual consistía en comprar un número de billetes de avión, que ronda entre doce y veinte, adquiridos por el contacto tres días antes de eliminar al objetivo, con diferentes nombres falsos y numeros de tarjetas de crédito encriptados. Unos minutos antes de la hora prevista para el asesinato en cuestión, el contacto anula las reservas, y acto seguido adquiere las plazas recién liberadas por otras seis o siete, entre las cuales se encuentra la identidad que Rain hubiera adoptado esa vez. Como todos los datos eran confidenciales, el hecho de que hubiera tantas identidades que averiguar, le daba muy pocas oportunidades de desencriptar la adecuada a un posible rastreador. Pero esta vez habían optado por cortar por lo sano. Cerrar las salidas.
Se había quedado atrapado en un avispero al que le acababan de dar una patada.
El corpulento vampiro no estaba nervioso, pero sí le atenazaba la molesta sensación de cuando hay que improvisar estando todo perfectamente previsto de antemano. No era agradable, y no podía permitírselo. Tocaba mover ficha.
Se puso su chaqueta de cuero y salió de la habitación que había alquilado en un motel de seis dólares la noche. Le daba la impresión de que llevaba toda su vida viviendo en un motel. Caminó durante un rato, sintiendo el viento húmedo que le llegaba de la bahía y que arrastraba el aire, también húmedo, pero diferente, más pesado, que bajaba del norte por la cuenca del río Charles.
Le gustaba Boston. Le recordaba a su juventud en Londres. Los paseos que daba por el estuario del Támesis. Le recordaba a…ella.
Pero eso quedó atrás, como otras tantas cosas.
En esa época las cosas estaban verdaderamente jodidas en toda Inglaterra, pero en Londres fue especialmente duro. Un joven tenía más posibilidades de ser rajado por un colgado de heroína que de encontrar trabajo. Por eso hubo esa cantidad de chavales entusiastas que se alistaron alegremente al ejército con destino a las Malvinas. Rain se encendió un Benson & Hedges y le dio una profunda calada. Brindó con el cigarrillo en alto hacia el mar y dijo, para que le oyera la antigua Gran Bretaña, al otro lado del océano:
-Dios Salve a la Reina.
Terminó el cigarrillo tranquilamente recordando a cada soldado que vió morir a su lado en aquella tierra baldía en los mares del Sur.
Media hora mas tarde, Rain entró en una cabina de teléfonos desde la que se veía Fenway Park, el estadio de los Red Sox. Sacó una pequeña agenda de bolsillo de color negro. Metió cinco dólares en monedas y marcó un número del Medio Este. Al cuarto tono, un hombre con voz rasposa descolgó.
-¿Si?.-contestó la voz.
-Aquí Rain. ¿Cómo va, Marty?
-Rain… No creía que llamarías tan pronto. Te hacía en Europa a estas horas…
-Tuve unos problemillas. Algún cretino canceló mi vuelo y veinte más. Mi contacto me ha fallado. ¿Tú no sabrás nada, no?
-Pues la verdad es que no. Aunque es posible que se trate de un asunto federal. ¿No te enteraste de lo que pasó anoche en el Conley?
-¿Debería saberlo?-contestó Rain, un poco molesto. Había partes de la ciudad que no conocía. Le sorprendía que Marty supiera el nombre de cada calle de cada ciudad importante de Norteamérica.
-¡Joder, claro que sí! ¿Donde te metiste ayer? No se habla de otra cosa en la Agencia. Hubo un tiroteo de película y un bonito montón de cadáveres. El FBI piensa que se trataba de una venta enorme de droga que salio mal entre la Familia de Boston y un cártel colombiano…pero yo no lo creo.
El auricular crepitó con una tos enfermiza al otro lado de la línea.
-¿Por qué no?-preguntó Rain tras esperar un rato.
-Porque lo han catalogado como prioridad de tipo Cinco, y eso es más gordo que un tiroteo entre camellos. Han debido encontrarse con algo muy, muy importante para restringir la información de esa manera.
-¿Y tu que es lo que opinas sobre el tema?
-Mira, el protocolo de este caso me recuerda a aquel operativo de la CIA en las montañas del norte de Irak de hace cinco años años, a finales del 99, ¿Lo recuerdas?
-Te refieres a lo del batallón desaparecido…
-Exacto…
Rain recordaba bien el asunto del que hablaba su confidente. En Noviembre de 1999 un grupo de treinta Marines estadounidenses en tres transportes blindados y un tanque pesado M1 Abrams desaparecieron en el desierto sin dejar rastro. Muchos pensaban que habían desertado, como aquellos soldados rusos que abandonaban los misiles en las bases de la guerra de Afganistán. A los dos meses encontraron a uno de los sargentos, pero no estaba en condiciones de defender su honor en el consejo de guerra, ni ninguna otra cosa. Estaba totalmente secado por el sol, con el aspecto del cuero viejo, y sin una gota de líquido de ningún tipo en su interior. Aquel caso también se etiquetó como nivel Cinco, y la División de Proyectos Especiales se puso al frente de la investigación. Todo esto fue llevado con la máxima discreción, claro… pero si sabes quién es la gente adecuada puedes sacar mucha información útil. Marty era uno de ellos.
-Marty, tus habilidades nunca dejarán de sorprenderme. No quiero interrumpirte pero, aunque todo esto es extremadamente interesante, te llamo porque sigo queriendo salir de la ciudad de forma segura. Comprueba si en los alrededores de Boston se dan los requisitos que necesito, por favor.
-Sin problemas.-contestó Marty- Mañana a las siete tendrás la información. Por cierto, ¿alguna vez me vas a explicar por qué las ciudades a las que viajas tienen que reunir esas condiciones?
-Llamalo manía.-respondió Rain, mas serio.- ¿El precio habitual?
-Me temo que eso no va a poder ser…Lo siento. Un tipo de Asuntos Internos casi me pilla la semana pasada en los archivos llevándome los datos de la empresa de seguridad que me pediste. Me tienen echado el ojo, tio. No puedo pasarme de la raya.
-Esta bien, esta bien… ¿Cuánto quieres entonces?
-Dos mil.
-Marty, eso es el doble.
-Lo tomas o lo dejas. Si me pillan tengo que tener bastante pasta para pagarme un abogado cojonudo.
Rain no sabía que hacer. No había cobrado aún el dinero por el trabajo, y por ahora dependía de sí mismo para salir de la ciudad. Tampoco sabía cómo ni cuándo iba a hacerlo… Por otro lado, Marty era un contacto muy valioso y no quería perderle. Rain lo iba a pasar realmente mal si se quedaba sin dinero, y aún era pronto para prever cuánto tiempo iba a durar esta situación. Decidió que se atendría a las consecuencias porque, por el momento, el enorme vampiro no tenía otra elección.
-De acuerdo, dos mil. Pero espero que no se convierta en una mala costumbre. La avaricia es algo muy feo, Marty.
-No me vengas con esas ahora.-el confidente rió alegremente unos segundos.- De los dos, ambos sabemos cuál es el auténtico hijo de perra.
-Por supuesto. Eres tú, porque mi madre era una zorra.
Ambos rieron.
Te dejo entonces.-dijo Marty.- Me pongo a ello ahora mismo.
Rain tiró la tercera colilla al lado de la cabina de teléfonos y echó a caminar adentrándose en la noche de Boston.

-No me vengas con esas ahora.-el confidente rió alegremente unos segundos. De los dos, ambos sabemos cuál es el auténtico hijo de perra.
-Por supuesto. Eres tú, porque mi madre era una zorra.
que grande XD XD
queremos más!!!
Me alegro que te guste ^^
Buenas niño, como lo prometido es deuda, aki esta mi parte XD espero la tuya.
Y q x cierto, xaxo ta interesante algunos posibles puntos que a mi modo de ver podrian tan mejor, peeeeeero esta way
Pues tu diras, esto es un blog libre ^^